miércoles, 24 de octubre de 2012

VEJEZ, PENSIONES Y POBREZA





Durante muchísimos años la vejez, para la mayoría de los que llegaban a ella, era sinónimo de pobreza. Las políticas sociales y muy en especial los sistemas públicos de pensiones han ido cambiando esa realidad. En España, afortunadamente también.

Hace dos días el Instituto Nacional de Estadística ha publicado la Encuesta de Condiciones de vida de la población española y junto a muy malas noticias, como es el volumen total de población en riesgo de pobreza o exclusión (sobre lo que volveré en otro post otro día), hay una realmente positiva, que ya venia apuntando en los últimos años: la población mayor de 65 años esta viendo reducido de manera muy importante su nivel de pobreza.

Si en el año 2004 la pobreza afectaba al 31’3% (si se mide con el indicador europeo AROPE- Poblation at risk of poverty and/or exclusion) en el año 2012 se ha pasado al 18’7%; lo que es una reducción impresionante en tan solo 8 años, cuando además el conjunto de la población ha pasado del 24’4% al 26’8%.

Es verdad que esa reducción no es igual para los hombres mayores que para las mujeres mayores (17% y 20% respectivamente) ni por supuesto es igual en todas las Comunidades Autónomas, con grandes diferencias entre Navarra, Asturias y el País Vasco por un lado y Canarias, Extremadura y Andalucía por otro. Tambien es cierto que una de las referencias para medir el riesgo de pobreza, que es el 60% de la media de los ingresos anuales de la población, situada en 7.355 euros,/ no es para tirar cohetes,  pero en todo caso siguen siendo datos de reducción espectacular.

La razón hay que buscarla en gran medida en la paulatina pero insistente mejora de las pensiones públicas de la Seguridad Social. La pensión media en la actualidad esta en 950 euros mensuales (1.116 euros para las pensiones del Régimen General), aunque hay notables diferencias entre las pensiones de los hombres (1.111 euros en el total y 1.213 euros en las de Régimen General) y las de las mujeres (602 euros y 663 euros respectivamente). También hay notables diferencias por Comunidades Autónomas y por Edad, las pensión media de los hombres mayores de 80 años bajan de los 1.000 euros y las de las mujeres de esa edad bajan de los 600 euros.

Si comparamos la pensión media de jubilación del año 2007, 770  euros, con la pensión media de las altas que se están produciendo ahora mismo, 1.260 euros,  comprobaremos el gran salto que se ha producido en nuestro sistema de pensiones publicas.

Si a esa notable mejora de las pensiones,(que por supuesto no puede hacernos olvidar que hablamos de medias y que por tanto hay todavía muchas pensiones muy bajas), añadimos otros derechos sociales que hasta hace muy poco tenían los jubilados (gratuidad de las medicinas, mejora de los servicios sociales, beneficios diversos en la oferta de ocio y cultura  o reducciones en el precio de los transportes, etc.),  comprenderemos mejor porque sea ha producido esa gran reducción de la pobreza entre los mayores de 65 años, en contraste con lo sucedido con el resto de la población.

Avance social que no ha venido del cielo y que tiene dos responsables: los sindicatos que en las empresas han luchado incansablemente por mejorar las condiciones salariales y han situado la defensa y mejora de las pensiones como una de sus prioridades de reivindicación y negociación y en segundo lugar  la voluntad política de los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP, a través del Pacto de Toledo, para consolidar y desarrollar  el sistema publico de pensiones. Dinámica de mejora que desgraciadamente empezó a romper el PSOE en el año 2010 y que ha acentuado el PP, tanto en el ámbito estatal como en la mayoría de los gobiernos autonómicos.

Y esa nueva política de recortes, además de ser injusta socialmente, es suicida económicamente. La reducción de la pobreza en los mayores se ha traducido en dos fenómenos con efectos positivos en la economía: la elevación de la capacidad de consumo de casi el 20% de la población y el convertirse en un importante apoyo para sus familias afectadas en mayor medida por la crisis y el paro.

Por tanto recortar derechos sociales para los mayores y frenar la mejora de las pensiones y no digamos reducir su capacidad adquisitiva, tendrá consecuencias nefastas para la reactivación económica de España.

En definitiva el sistema publico de pensiones es pan para hoy y para mañana, es un muro contra la pobreza, un estimulo para el empleo. Seria una locura hacer caso a los neoliberales que desde ya los lejanos años 70 pugnan en nuestro país por reducir primero y cargarse después nuestra Seguridad Social.


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