martes, 14 de mayo de 2013

ALREDEDOR DEL 15-M




Dos años después de la irrupción del 15-M en la vida de nuestro país, se multiplican los artículos y reportajes a menudo, desde posiciones diametralmente opuestas. Desde quienes lo consideran un bluf fracasado, hasta quienes lo equiparán al nacimiento de un nuevo periodo constituyente en España o quienes lo asimilan a grupos antisistema de dudosa voluntad democrática o desde otra óptica sugieren que están manipulados por la derecha para debilitar la recuperación de la izquierda tradicional.

Qué duda cabe que el 15-M no esta muerto, ni ha sido una anécdota, espectacular aunque pasajera, en nuestras  calles y plazas.

A estas alturas nadie en su sano juicio puede negar el terremoto que ha supuesto, si se quiere no tanto como una alternativa organizada sino como reflejo de que la política y la sociedad no pueden seguir así. Han movido las aguas del estanque y ninguno podemos ignorarlo.

Es verdad que no hay un 15-M consolidado, ni tampoco un 15-M definido. Ni por supuesto un solo 15-M. Hay una gran diversidad de experiencias y realidades alrededor del 15-M. Por eso yo me atrevería a hablar del efecto 15-M o del revulsivo 15-M, que esta suponiendo un cuestionamiento de las formas tradicionales de hacer política y de participación democrática en la sociedad española...

Como todo movimiento plural y poco estructurado, sus mensajes son a menudo de brocha gorda: “no nos representan”, “que se vayan todos los políticos”, “acabar con el sistema instaurado en 1977 y abrir un proceso constituyente”, “dejemos de pagar la deuda”…. y junto a las criticas merecidas a la corrupción, a la manipulación, al poder de las minorías oligárquicas, se introducen otros mensajes hartamente peligrosos: “La transición fue una claudicación de la izquierda”, “todos los políticos son iguales”, “los partidos no sirven”, “los sindicatos están vendidos”…

Es cierto que no todos dicen o  piensan lo mismo. Hay muchos militantes de partidos de izquierda y de sindicatos de clase entre los que participan asiduamente en las convocatorias e iniciativas vinculadas al 15-M.

Lo importante es que el 15-M ha revalorizado la necesidad de la participación ciudadana, que estaba bajo mínimos y casi limitada a las movilizaciones que periódicamente hacían los sindicatos. Y de hecho lo que ha surgido después, las mareas blancas, verdes, azules, naranjas, negras, o la propia Plataforma de Afectados por la Hipoteca son una confluencia de las experiencias del 15-M y de las tradicionales movilizaciones sindicales, de las organizaciones pacifistas o de solidaridad o de la izquierda política. El salir o estar en la calle no lo inventó el 15-M, por no hablar de luchas políticas o sindicales, muchos recordamos el impacto que tuvo la acampada del 0’7% en el Paseo de la Castellana. Y por ello buena parte del soporte activo de las mareas y Plataformas o del 15-M en sentido estricto  lo están dando los sindicatos en los centros de trabajo o los partidos y ONGs en los barrios y pueblos.

Dos años después de su nacimiento creo que se pueden avanzar algunas conclusiones. La primera es que el 15-M no es patrimonio de nadie, sino de muchos y es positivo que ni la izquierda alternativa ni los sindicatos hayan tenido tentaciones de utilización o capitalización. También es positivo que aunque una parte importante de la izquierda política y sindical no compartimos ni objetivos ni formas de movilización de determinadas actuaciones del 15-M, sin embargo estamos plenamente interesados en que las iniciativas del 15-M no fracasen, porque ello sería un triunfo de los que quieren que nada cambie. A su vez  desde algunos sectores del 15-M también se esta abriendo la reflexión de que mantener la lucha no es tan fácil como parecía, que las cosas no son blanco o negro y que se necesitan aliados y apoyos incluidos los de los sindicatos y de los partidos de izquierda.

Porque en una parte del 15-M y en esa conjunción de organizaciones que se esta configurando como las mareas ciudadanas, cada vez se percibe mas claramente que esto va para largo, que combatir la crisis económica con alternativas progresistas requiere mucha fuerza y esfuerzo muy continuado, que a los gobiernos no se les cambia con manifestaciones y concentraciones por muy amplias que sean, que la democracia no se puede revitalizar contra los partidos ni contra los ciudadanos que se identifican con ellos y menos aun contra las reglas de juego democráticas  y que en definitiva hay que ganar a una amplia mayoría social en las calles, en las casas, en las ideas, y en los procesos electorales. Algo que Antonio Gramsci, dirigente comunista italiano, explico muy bien desde la cárcel hace 80 años.

Que duda cabe que el 15-M ha sido positivo y ahora el reto es transformar esa energía en cambio real de la sociedad española.












viernes, 10 de mayo de 2013

ITALIA: EL ARTE DE GOBERNAR Y DESGOBERNAR




En un viaje de trabajo a Italia hace bastantes años, en medio de una monumental crisis política, económica y social, le pregunté a un compañero del sindicato CGIL como se podía vivir con tanta inestabilidad. Me contestó muy tranquilo: “se exagera, mira cuando llego a mi casa doy al interruptor y se enciende la luz”. Me dejó perplejo, pero después he pensado mucho en esa contestación. Efectivamente a pesar de los pesares Italia funcionaba y funciona.

Hoy Italia tiene un 11’5% de paro, un gasto social casi 5 puntos del PIB superior a España, una presión fiscal 11 puntos del PIB mas que nuestro país, un déficit público la tercera parte que España, aunque tiene mas inflación y mas deuda pública acumulada que nosotros. O sea que tan mal no están. Eso sí la inestabilidad de los gobiernos de toda su historia democrática es de las mayores de Europa. Son escasos los que han durado dos año y frecuentes los que no han llegado a un año.

Como es conocido, la situación en estos momentos es muy peculiar. Un presidente de la Republica,  antiguo comunista, que tiene casi 90 años. Un jefe de gobierno democristiano que milita en un partido, Partido Democrático (P.D.) procedente del Partido Comunista Italiano, un gobierno en el que se mezclan independientes, excomunistas, exdemocratacristianos, exsocialistas, partidarios de Monti y partidarios de Berlusconi. Vaya mezcla. Un proceso político en el que una parte de los diputados del P. D. deciden no votar a Romano Prodi (de centro izquierda) como Presidente de la Republica propuesto por Bersani, Secretario General del P.D.  para hacerle la cama dado que no quiere formar gobierno con berlusconianos y aboca al país a unas nuevas elecciones. Ese sector rebelde gana, se va Bersani, llega Letta y forma el gobierno de amplia coalición. Se produce otra rebelión dentro de las filas del P.D. con ruptura de  carnets incluida, pero  la vida continua.

Hay que admitir que la sombra de Maquiavelo sigue recorriendo Italia. Un país que no debe ser nada fácil de gobernar con la Mafia, con el Vaticano, con notables desigualdades entre el Norte y el Sur, con unos medios de comunicación en manos de un personaje como Berlusconi, con una tradición de izquierdas muy considerable apoyada en la resistencia antifascista y en el Partido Comunista que llego a ser el mas fuerte, inteligente e influyente de Europa, con una estrecha vinculación a los gobiernos norteamericanos….

El país de Verdi, de Vivaldi, de Nino Rota. De Vittorio Gassman, Alberto Sordi  y Claudia Cardinale. De Gramsci, de Berlinguer, de Juan XXIII,  y también de Andreotti, heredero directo de Cesar Borgia, pero mas fino aunque mas tristón.  El país de Pier Paolo Pasolini. ¿Qué diría el gran director de cine y poeta, si aun viviera? Un hombre de izquierdas, que ya poco antes de ser asesinado estaba desesperado por la situación política de su país.

Precisamente una de las claves para entender Italia está en las películas de Pasolini. Muy en especial en esa maravilla que es “El Decamerón”. Retrataba un país trufado de pillos, de mentirosos, de tramposos, de curas, de maridos cornudos, de comerciantes avariciosos, de nobles desalmados, de mujeres sensuales….Y todos felices buscando el amor, el vino, el dinero, el sexo, agarrándose a la vida y huyendo de la muerte. En definitiva un país vital.

Un país que llego a dominar el mundo y que después vivió 1.500 años fragmentado, invadido, dominado y que quizás por ello ha aprendido a negociar, a pactar, a buscar triquiñuelas para seguir adelante. No es que yo lo quiera como modelo para España, además nosotros somos mediterráneos pasados por la dura estepa castellana, mucho mas dados al sentimiento trágico de la vida que decía Unamuno; pero sí nos podría servir como elemento de reflexión.

Deberíamos ser mas capaces del dialogo, del entendimiento, del pacto. No ser tan cerriles, por supuesto unos más que otros. Sí en Italia, con una situación económica y social difícil, aunque mucho mejor que España, han sido capaces de montar el Gobierno de coalición de Letta, aquí algo podríamos hacer. No es que me haga muchas ilusiones con la duración y resultados de ese gobierno de Letta, pero por el momento ya esta recorriendo Europa, moviéndose con gran dinamismo con un mensaje razonablemente alternativo  al de Merkel, dando oxigeno a Hollande y meneando al ensimismado Rajoy. También es cierto que el P.D. ha asumido un tremendo riesgo al pactar con la derecha berlusconiana, que le puede hacer la vida imposible al nuevo gobierno, desgastar a la izquierda y favorecer la vuelta del siniestro Cavaliere. Supongo que habrán evaluado los pros y los contras. Vamos a ver que pasa.

En cualquier caso, como diría un andaluz, ¡pero que arte tienen estos italianos!


martes, 7 de mayo de 2013

PACTO NACIONAL POR EL EMPLEO: ¿DE QUE ESTAMOS HABLANDO?






Los 6’2 millones de parados, el dramático escenario económico que nos ha presentado el gobierno para la presente legislatura y el malestar cada día mayor de la ciudadanía, incluidos los votantes del PP, parecen demandar a gritos el objetivo de un Pacto Nacional contra el paro y la crisis. Hasta el Rey, que no sabe muy que hacer en este barullo que tenemos en nuestro país, parece que esta presionando en esa dirección.

Lo han propuesto los dos grandes sindicatos, la patronal, la mayoría de los partidos políticos, los grandes medios de comunicación. Se hace mención a otra situación de emergencia nacional que dio lugar a los Pactos de la Moncloa, que tan buen resultado supusieron para la estabilización de la democracia y de la economía.

Pero aquí hay muchos que confunden Pacto con aval o peor aun, con un trágala. Un Pacto, como su propio nombre indica, es el resultado de una negociación entre intereses diferentes, que llegan a ponerse de acuerdo, cediendo todos y cada uno algo y logrando todos y cada uno algo.

Lo primero que hay que decir al respecto que aquí hay muchos que llevan cediendo ya varios años: trabajadores públicos y privados con caída de los salarios, deterioro de las condiciones de trabajo y rebaja de los derechos adquiridos; pensionistas con perdida de poder adquisitivo y generalización del copago en sanidad y servicios sociales, aparte de reducción o desaparición de otros derechos sociales; mujeres que han tenido que volver a cuidar a sus familiares dependientes o que no han podido llevar a sus hijos a las guarderías; por supuesto 6’2 millones de parados, de los que casi la mitad no tienen o han agotado las prestaciones por desempleo; 630.000 hogares que no tienen ingresos del trabajo ni prestaciones sociales y que se encuentran en situación de pobreza; decenas de miles de jóvenes que han cogido las maletas y se han ido a buscar trabajo como emigrantes en el extranjero…

Y hay más. Cientos de miles de autónomos y pequeños y medianos empresarios desesperados porque las diversas administraciones públicas a las que han prestado un servicio o vendido algo, no les pagan, o les pagan con un retraso indecente y no compensado. Cientos de miles de autónomos y pequeños y medianos empresarios a los que las entidades bancarias, incluidas las que han sido rescatadas y por tanto en principio son empresas nacionalizadas, nos les dan crédito o se lo dan en condiciones abusivas. Cientos de miles de autónomos y pequeños y medianos empresarios que han visto que sus perspectivas razonables de negocio se venían abajo porque las administraciones han parado todas las inversiones, han cancelado contratos o subvenciones….

Todos estos ya han puesto y con creces su parte en el Pacto Nacional. No se les puede pedir más. Aunque el cada día mas reaccionario periódico El país, exija un día sí y otro también el recorte de las pensiones cuanto antes.

Y están los que sí tienen que aportar al Pacto. Ese 20% de economía sumergida. Esos 90.000 millones de fraude fiscal estimado por la Asociación de Inspectores de Hacienda (que como es público y notorio son extremistas de izquierda). Esos que se están beneficiando de uno de los impuestos de sociedades más bajos de Europa. Esos que deslocalizan sus beneficios en paraísos fiscales y todavía ningún juez les ha retirado el pasaporte por delito contra la seguridad nacional. Esos que tienen competentes asesores para hacer ingeniería fiscal y así poder eludir legalmente sus obligaciones. Y también algo tendrán que aportar los dueños de Zara, del Banco Santander, de Mercadona y hasta el nuevo pensionista Alfredo Sáenz.

Y como una de las condiciones para un Pacto es ser consciente de la correlación de fuerzas parlamentarias, es evidente que no se trata así de golpe y porrazo aplicar un programa socialdemócrata. Eso hoy no es posible. Se trata de corregir moderadamente la actual política económica, social y fiscal, de forma que sea asumible también por el PP y la patronal.

Y como ni me convencen ni me parecen técnicamente viables las propuestas que ha adelantado Rubalcaba, ahí van algunas ideas.

En mi opinión deberían establecerse seis nuevos ámbitos de gasto/inversión: 

1.- Atención a la dependencia y servicios sociales,  que no solo genera mucho  empleo (ya que tiene una excelente correlación gasto/empleo creado) sino también bienestar para las familias y encima tiene una clarísimos efectos en materia de genero. Con 3.000 millones se harían virguerías.

2.- Lo mismo en lo que se refiere a educación infantil 0-3 años: empleo, y apoyo a las familias y en especial a las mujeres. Otros 2.000 millones de euros.

3.- Creación de un fondo para las situaciones de pobreza mas intensa, en una línea similar a lo que acaba de aprobar la Junta de Andalucía. Con otros 2.000 millones se daría un avance muy importante.

4.- Frenar la caída de la cobertura de desempleo, hoy ya en torno al 60%, dando marcha atrás a los últimos recortes. Con 6.000 millones se recuperaría una cobertura en torno al 75 % de los parados.

5.- Dedicar 20.000 millones a créditos ICO a PYMES, con especial apoyo a las que aporten proyectos innovadores y de generación de empleo.

6.-  Establecer a través del FROB  unos objetivos de crédito al menos a Bankia, Novacaixa y Catalunya Caixa para  PYMES y familias y de renegociación de hipotecas de primera vivienda para familias en dificultades.

Esto nos pone en 33.000 millones de euros, que es dinero, pero no es una locura.

Lo anterior requeriría, en primer lugar negociar con Bruselas, con el aval de los grupos políticos y los agentes sociales,  un periodo mas pausado de reducción del déficit, llevando el objetivo del 3% al año 2018.

Intensificar la lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida, planteándose un incremento adicional de la recaudación de 10.000 millones/año.

Recuperación suave, pero recuperación, del impuesto de patrimonio y de transmisiones allí donde se han eliminado

Incremento paulatino  y diferenciado del impuesto de sociedades.

Todas ellas son medidas perfectamente inteligibles y asumibles por la ciudadanía, que reflejarían un giro nítido de la actual dinámica, para sin abandonar la política de contención del déficit, hacerla compatible con el fomento de la demanda y un reparto mas equilibrado de los costes de la crisis.

¿Es posible el Pacto?. La llave la tienen el PP y la CEOE. Y desde luego con este tipo de Pacto  ellos también ganarían.



viernes, 3 de mayo de 2013

HIPERREALISMO EN EL MUSEO THYSSEN










Este es un buen fin de semana para ir de exposiciones en Madrid. Recomiendo la del Museo Thyssen-Bornemisza dedicada a la pintura hiperrealista, fundamentalmente norteamericana, desde sus orígenes a finales de los años 60 hasta la actualidad.

No es una exposición muy grande, de hecho ocupa las salas del sótano del museo, pero es realmente magnifica. Gustará a todos los amantes de la pintura moderna, del pop-art, de la fotografía, del comic,  de la iconografía relacionada con el rock and roll,  la música pop e incluso la American way of life. También es muy recomendable para quien disfrute con la obra de nuestro gran pintor Antonio López. Además es una antológica de diversos artistas y como tal que yo recuerde no ha habido nunca ninguna en España.

El hiperrealismo es un estilo pictórico  vinculado a la fotografía, que trabaja y utiliza técnicas fotográficas, (a veces hay que acercar el ojo al lienzo para comprobar que efectivamente es una pintura y no una composición fotográfica) y que también  bebe en la obra de grandes pintores de la mitad del siglo XX como Hopper, Andy Warhol, Jasper Johns, Roy Lichtenstein, etc.

Hay cuadros maravillosos de motos, de coches, de grandes camiones, de moteles de carreteras, de calles, los escaparates de tiendas o restaurantes, de hamburgueserías, por supuesto de New York, de rascacielos, de días de lluvia, de chupas de cuero, de caramelos y chuches, de salsas, de juguetes de latón. Pero también hay cuadros de Paris, del gran canal de Venecia, de Florencia….Únicamente no me llamaron la atención  una serie de desnudos femeninos, la mayoría de ellos excesivamente fríos y asépticos.

Los detalles de la luz y de la sombra, del reflejo del sol o de la lluvia, la minuciosidad de las decenas de apartamentos de un rascacielos, las imágenes que se reproducen en la chapa de una moto o de un coche, son apabullantes. Parece como si estuviéramos viendo pintura en “High Definition”.

Si la exposición es formidable, el catalogo, que tiene un precio caro,  es  magnifico y recoge bastantes cuadros que no se incluyen en la exposición. La exposición termina el 9 de junio.

Y para quien salga con ganas de más, en el propio Museo hay otra exposición de la pintura impresionista al aire libre, que aunque muy desigual, con cuadros muy interesantes, alguno del propio Van Gogh y otros bastante flojitos, sin embargo esta muy bien estructurada temáticamente y con la presencia de algunos pintores muy desconocidos en España con cuadros realmente bonitos.

jueves, 2 de mayo de 2013

HAY PENSIONES Y PENSIONES





88’8 millones de euros (aproximadamente 14.700 millones de pesetas) dan para mucho. P.e ejemplo para pagar durante un año las rentas mínimas de inclusión de Andalucía y Castilla León juntas. O para pagar casi toda la aportación que hacia la Administración General del Estado, antes de los recortes de los últimos 3 años, al Plan Concertado de Servicios Sociales. O para pagar durante 20 años la pensión media de jubilación de 277 hombres pensionistas. O para pagar durante 20 años la pensión de jubilación media de 325 mujeres pensionistas. O para pagar durante un año la prestación económica de 16.754  cuidadores familiares de personas con el máximo grado de dependencia.

Sí, efectivamente 88’8 millones de euros da para mucho, si es que se quieren aprovechar bien. No se la elasticidad que tendrá para llevar una vida de ricachón. A lo mejor solo da para vivir mirando el euro y sin excesos. Me acuerdo de la pobre Esperanza Aguirre que tenia problemas para llegar a fin de mes.

Lo de la pensión de Alfredo Sáenz, vicepresidente y consejero delegado del Banco de Santander, se presta a hacer demagogia y de verdad que no es esa mi intención. Tan solo tres apostillas.

La primera. Se marcha enmarañado en un procedimiento penal y administrativo, del que fue indultado por el gobierno de Rodríguez Zapatero, actuación que después fue revocada parcialmente por el Tribunal Supremo. En otras palabras, aunque su gestión haya reportado ingentes beneficios económicos al Banco Santander, tampoco se puede decir de él que sea un modelo de profesional con una trayectoria intachable.

La segunda. En estas mismas semanas el Banco Santander ha culminado un nuevo ERE, que se añade a un largo e intenso proceso de reducción de sus plantillas en los últimos años y aunque han sido Eres negociados con los sindicatos, al fin y al cabo son trabajadores que se van a la calle. La indemnización acordada es de 50 días por año, con un máximo de 42 mensualidades. A Alfredo Sáenz, con 19 años en la empresa, le han dado 4’6 millones de euros por año. La comparación salta a la vista.

La tercera. El generoso jefe de Alfredo Sáenz, D. Emilio Botín Presidente del Banco,  no desaprovecha ocasión para reclamar al gobierno de turno la reforma del sistema de pensiones, porque considera que es incompatible con el armónico desarrollo de la economía española, olvidando que la pensión media de jubilación de los hombres es de 1.143 euros y de las mujeres 975 euros. Esa insana obsesión de Botín con las pensiones de la población española, esta lógicamente muy ligada a su directo interés en que prosperen los Seguros de Pensiones Privados, que en su opinión no tienen el desarrollo previsto por culpa del sistema publico de la Seguridad Social.

En medio de esta crisis que estamos viviendo, de la que la Banca tiene una indudable responsabilidad y a la que toda la ciudadanía española y europea esta prestando financiación para su saneamiento, hay que tener un poco de ética y algo de estética. El Banco de Santander no ha tenido ni lo uno ni lo otro. Hasta el propio Rafael Hernando, uno de los portavoces del PP en el Congreso de los Diputados que no se caracteriza precisamente por su progresismo, ha calificado de “escandalosa” esta pensión.

Los 88’8 millones de la pensión quizás ya no tenga marcha atrás, pero al menos la Inspección de Hacienda debería fijarse como un objetivo mirar con lupa la declaración de los próximos años del Sr. Sáenz, no vaya también a hacer ingeniería financiera y eluda sus responsabilidades fiscales.

Y a todo esto ¿que pensara Rodríguez Zapatero de aquel indulto cuando ya había perdido las elecciones?  


domingo, 28 de abril de 2013

ANTICOMUNISMO BARATO




Después de tantísimos años escuchando y leyendo de las barbaridades cometidas por los comunistas, por el PCE y por Santiago Carrillo, estoy bastante curado de espanto. De nuevo se ha abierto la caja de los truenos, a partir de la publicación de “El zorro rojo”, un libro de Paúl Preston sobre Carrillo, que ya en el titulo anuncia la objetividad del autor. Con ese motivo están apareciendo algunos artículos, como el de Elorza, que aunque en buena parte no coincido con el, sí evita el anticomunismo barato. Pero el comentario de Jorge M.Reverte en el suplemento de Babelia de El País, se pasa tres pueblos hablando de los miles de crímenes no ya de Carrillo, sino también de la cúpula dirigente del PCE y en general de los comunistas españoles. Como se suele decir no hay peor astilla que la de la propia madera y encima  Jorge, antiguo camarada, alardea de ser riguroso en sus libros históricos.

No tengo manías victimistas, soy comunistas desde los 18 años, nunca me he arrepentido de ello, aunque sí de muchas cosas que he hecho a lo largo de mi militancia y aunque he sido carrillista a tope, la fe nunca me ha cegado y sé perfectamente los errores, algunos de suma importancia que jalonaron la trayectoria de Santiago. Y me vais a disculpar los lectores de mi blog, si en este post me alargo más de lo habitual, pero quiero aportar algunas reflexiones.

Para empezar, algunas referencias sobre como surgió y como era el PCE antes de la guerra civil. En los años 20 y principios de los 30 fue un pequeño partido, muy radicalizado, muy sectario, con una composición muy mayoritaria de obreros manuales y campesinos, la mayoría de ellos sin formación académica y cuyo Secretario General antes del 18 de julio de 1936 era José Díaz, un panadero sevillano procedente de la CNT. Una clara diferencia con el PSOE y la UGT que tenía numerosos cuadros intelectuales, profesionales, maestros, etc.

El PCE grupuscular de principios de los años 30, afortunadamente fue tutelado por dirigentes de la III Internacional, que consiguieron que abandonara su política izquierdista y sectaria e impulsara la unidad de las izquierdas a través del Frente Popular, tal y como estaban haciendo otros partidos comunistas europeos.

Durante la Guerra Civil, la dirección comunista dio la talla política y organizativa. Fue el partido que más y mejor defendió la necesidad de ganar la guerra y dejarse de experimentos revolucionarios que alejaban a la pequeña y mediana burguesía republicana; los comunistas frenaron en la medida de sus posibilidades los crímenes y represalias de los descontrolados del bando republicano; denunciaron la persecución indiscriminada de los católicos; defendieron la legalidad en la represión de los sublevados; promovieron la creación de un ejercito digno de tal nombre que pudiera enfrentarse con unas mínimas posibilidades de éxito con Franco.   Por ello fue el partido que mas creció, superando los 300.000 militantes y fue el sostén principal del gobierno de Juan Negrin desde mayo de 1937 a febrero de 1939.

En octubre de 1936, con los franquistas en Carabanchel y la Casa de Campo, su aviación bombardeando Madrid, francotiradores por todas partes y una resistencia republicana combativa pero mal organizada, el gobierno de Largo Caballero se marchó a Valencia y dejó la ciudad a los ordenes de una Junta de Defensa, de la cual formaba parte Santiago Carrillo como responsable de Seguridad y con 21 años. No quiero ni pensar que hubiera hecho yo a esa edad y en esas circunstancias, seguramente marcharme a Valencia o quedarme con más miedo que vergüenza y sin saber muy bien que hacer.

En ese contexto se produce la matanza de oficiales y cuadros franquistas en Paracuellos. No voy a entrar de quien fue la responsabilidad de la orden. Ángel Viñas y otros prestigiosos y serios historiadores lo han analizado con rigor y de forma documentada. Sin duda Santiago, y los comunistas madrileños y por supuesto los agentes de la Unión Soviética que ya se movían como pez en el agua por Madrid, antes o después lo conocieron y tuvieron algo que ver, al igual que la CNT, la FAI, el PSOE y la UGT. Fue una atroz decisión en un clima de extrema tensión, en la que todos ellos sabían que en cuestión de horas podían pasar a ser fusilados si Franco entraba en Madrid.

No se trata de justificar la masacre de Paracuellos, para nada, pero sí situarla en su contexto, porque fue una barbaridad  entre otras muchas que jalonaron la guerra civil y por supuesto no voy a entrar en comparaciones con lo que sucedió en el bando sublevado.

Hubo también otro tremendo error en la conducta del PCE en la guerra civil. La persecución al POUM trotskista y la tolerancia con el asesinato de su secretario general Andréu Nin. Esto fue obra de la policía política soviética en su delirante persecución del trotskismo, allá donde estuviera. Los comunistas españoles creyeron a pies juntillas lo que decía Stalin del POUM y de Trotski y no movieron un dedo para evitarlo.  Tan solo dos comentarios: el POUM fue un permanente factor de distorsión de los esfuerzos para mantener el orden y la legalidad republicana en Cataluña y para mejorar la política de resistencia militar en el frente de Aragón. Su infantilismo izquierdista no se merecía la represión que sufrieron, pero tampoco pensemos que eran ángeles de la guarda, ni mucho menos. Y sobre todo ni el PCE, ni por supuesto el PSOE, ni el gobierno de Juan Negrin, estaban dispuestos a tener un conflicto con el único país, junto con México, que estaban ayudando a la Republica. Así de tremendo y de claro.

La tercera gran acusación contra Carrillo y la dirección del PCE de los años 40, es su supuesta brutal actuación con dirigentes comunistas que en el interior de España sacaron los pies del tiesto y no se amoldaban a las consignas que llegaban de la dirección. Tampoco se trata de justificar actuaciones oscuras e incluso de que se liquidara a alguno de ellos. Pero eran tiempos en los que la policía y la guardia civil tenia infiltrados en las filas comunistas, en las  guerrillas, tiempos en los que había caídas masivas con terribles costes humanos. Y nadie se andaba con chiquitas. Era una lucha de pura supervivencia.

Pero si Carrillo junto con otros dirigentes dio ordenes censurables, también fue el que tuvo la iniciativa de detener la insensata invasión de guerrillas comunistas por el Pirineo de Huesca, que produjo muchas victimas comunistas y que sin su intervención hubiera sido mucho peor.

Insisto son decisiones de tiempos de guerra, que aunque podemos y debemos rechazar moralmente, no podemos enjuiciar asépticamente desde nuestra vida en la España del siglo XXI. Y por esa misma razón los comunistas fuimos los primeros que hablamos de reconciliación.

También me gustaría dar dos brochazos sobre las acerbas criticas a la estrategia del PCE en los años 50, a su alejamiento de la realidad en el interior de España, a su deformada visión de la fortaleza o debilidad del franquismo, al voluntarismo de los llamamientos a la Huelga General y el falseamiento de sus resultados. Todo eso fue cierto.

Pero pongámonos por un momento en la piel de los escasos cientos de militantes comunistas que en los años 50 había en toda España. Perseguidos, muchos de ellos habiendo pasado largos de años de cárcel, La mayoría con amigos muertos. Con las familias pasando mil penurias. Jugándose el trabajo y hasta la vida. Si encima hubieran tenido la sensación de que el régimen estaba mas fuerte que nunca, que las movilizaciones y huelgas eran un fracaso, apaga y vámonos. El subjetivismo era un alimento fundamental para aquellos puñados de comunistas que llevaban ya 20 años luchando contra Franco y que no querían perder la esperanza. Esa esperanza que les transmitían de manera entrecortada desde Radio Pirenaica y que les animaba a seguir día tras día. Yo mismo escuchaba, a finales de los 60 y principios de los 70, Radio España Independiente y me creía lo que contaban.

¿Fue un error esa política irreal y subjetivista, que tanto criticaron Fernando Claudin y Jorque Semprun, y les costó la expulsión del PCE?. Pues en un debate teórico de historiadores y politólogos es seguro que se pueda llegar a esa conclusión. Pero a mi tampoco me hubiera gustado estar casi 40 años de vacaciones como estuvo el PSOE y sin ese subjetivismo, posiblemente la dirección del PCE habría mandado a casa a sus militantes en el interior, a esperar que vinieran mejores tiempos.

Pero si el voluntarismo, el subjetivismo, la exageración, la falta de autocrítica, caracterizó en aquellos años al PCE, hay algo que no podemos jamás ignorar o infravalorar. En 1956, cuando todavía el recuerdo de la guerra y la posguerra estaba muy vivo o cuando había todavía miles de presos políticos, Carrillo traza la política de Reconciliación Nacional. Aunque solo hubiera hecho eso en toda su vida, hubiera tenido un lugar privilegiado en la historia de nuestro país. Allí, en ese decisión de la dirección del PCE, empezó la transición a la democracia y ni príncipe, ni Suárez, ni PSOE, fueron los comunistas de Carrillo los primeros y durante años, únicos, que propusieron un futuro de convivencia democrática entre vencedores y vencidos. Eso parece que importa poco.

Y quien crea que esa decisión fue fácil, es que no tiene ni idea de cómo era el PCE en aquellos tiempos. Todavía a finales de los 60 el histórico dirigente comunista Enrique Lister cuestionaba la política de Reconciliación Nacional. Mas aun, todavía en los años 80 en documentos de los comunistas españoles pro soviéticos se seguía cuestionando la reconciliación nacional. Más aun, en el fondo de las cosas que hoy  dice Julio Anguita y otros nuevos radicales, como Jorge Vestrynge, se sigue cuestionando la Reconciliación Nacional. Mucha gente de los vencidos, y entre ellos una parte de los comunistas querían dar la vuelta a la tortilla y ganar por goleada. Razones tenían. Sufrimientos tenían. Agravios tenían. Por eso muchos no compartieron ese giro histórico del PCE y lo consideraron una traición. Carrillo se la jugó y la sacó adelante y a partir de ahí empezó un lento pero ya imparable cambio en el PCE, que culminó en el Eurocomunismo y en el éxito de la transición.

Otra cuestión a la que no se da suficiente relieve es la propuesta de Carrillo de inequívoca condena del PCE a la invasión soviética de Checoslovaquia. Para calibrar esa decisión hay que tener muy en cuenta que en aquellos momentos el PCE seguía siendo un pequeño partido clandestino, con una gran dependencia material de los soviéticos y de otros gobiernos comunistas del este de Europa. Carrillo de nuevo arriesgó mucho, levantando muchas ampollas entre los dirigentes y militantes y muchas enemistades en el movimiento comunista internacional. Esta hostilidad no le paró, sino que aceleró su despegue con el paulatino diseño del eurocomunismo junto con los comunistas italianos.

La aportación de Carrillo a la transición es muy conocida y poco puedo aportar al respecto. Tan solo una anécdota. Asistí, aunque no era miembro, a la reunión del Comité Central de abril de 1977, tras la legalización del partido y el órdago que le echaron buena parte del ejército a Adolfo Suárez. En esa reunión Santiago propuso la aceptación de la bandera roja y gualda (manteniendo además en todos nuestros actos la bandera roja del partido) y la aceptación de la monarquía. Muchos camaradas se removieron a fondo en sus sillas: ¡la bandera y el rey! En una organización republicana hasta los tuétanos. Costó, pero se impuso la responsabilidad política. Aunque hubo sectores del partido que nunca lo aceptaron.

Pero no todos fueron aciertos. Santiago equivocó la alianza estratégica dentro del partido. Aunque desde principios de los años 70 había promovido y reconocido la capacidad y los meritos de los nuevos cuadros profesionales e intelectuales que apostaron por el eurocomunismo y los incluyo de manera destacada en los máximos ámbitos de dirección, cuando una parte de los comunistas vascos decidieron fusionarse con Euzkadiko Ezkerra y fueron apoyados por un nutrido sector de los jóvenes dirigentes eurocomunistas, los que después se llamaron los renovadores, Carrillo no lo aceptó y se promovió primero su salida del Comité Central y después su expulsión.

Un craso error, que se sumó a otro anterior de disolver las organizaciones de profesionales y repartir a esta parte importante e influyente de la militancia en las organizaciones territoriales. En ambos procesos los duros del partido, los pro soviéticos que después fundaron otro partido financiado por la URSS, lo apoyaron. A partir de principios de los años 80 se produjo una oleada de expulsiones, o de abandonos, con una terrible descapitalización de un partido que siempre había estado muy necesitado de cuadros preparados.

Pero hay que decir que esas no fueron decisiones exclusivas de Carrillo. Ni mucho menos. Hubo un sector, sobre todo cuadros del movimiento obrero,  que compartimos sin pestañear, o pestañeando poco esas decisiones. La responsabilidad por tanto no fue unipersonal del Secretario General. En un periodo de casi diez años, desde 1978 a 1988, tuve la suerte de forma parte del núcleo de mayor confianza de Santiago y junto con otros queridos camaradas fuimos expulsando y expulsando y expulsando. Hasta que en 1984, los seguidores de Gerardo Iglesias nos expulsaron a nosotros, con gran regocijo de los pro soviéticos que después intentaron hacerse con el PCE y al no conseguirlo montaron otro partido.

Así que los carrilistas nos equivocamos de aliados internos, teníamos que haber negociado mas y mejor con los renovadores, porque con ellos teníamos muchas mas coincidencias estratégicas, aunque tuviéramos en aquellos tiempos diferencias en cuanto al funcionamiento del partido. Es cierto que muchos de ellos se pasaron a un PSOE que ya se acercaba al poder, pero también acabaron allí el grueso de los seguidores de Carrillo a finales de los 80.

Fue un desastre el que los comunistas no lográramos convivir juntos en un mismo partido, como sí lo consiguieron los socialistas. Fuimos todos, desde el Secretario General al último militante, muy intolerantes. Entre unos y otros nos cargamos el partido eurocomunista, porque lo que después quedó fue otra cosa. Los carrillistas tuvimos mucha responsabilidad, pero los otros dos sectores, renovadores y pro soviéticos tampoco facilitaron el trabajo.

La idiosincrasia comunista era muy compleja. La valentía, el compromiso, la solidaridad, el sacrificio, de cuadros y dirigentes, que les llevo a luchar, muchos de ellos durante 40 años, muchos de ellos en solitario, (mientras otros veían los toros desde la barrera y luego recogieron los frutos de la lucha antifranquista en la que solo participaron muy al final, cuando ya no había peligro), nos convirtió en personas apasionadas, vehementes, intransigentes, poco dados a las componendas y al pacto entre nosotros. Esta es buena materia para investigar y escribir.

Carrillo no fue el malo de la película. Ni un traidor a los suyos. Ni la voz de su amo soviético. Ni un asesino despiadado. Fue producto de la época más convulsa que vivió nuestro país y Europa. Con errores y con grandes aciertos. Y añado, que en las reuniones de la dirección, Carrillo defendía con gran firmeza sus ideas, no era nada relativista, pero escuchaba a fondo, tomaba buena nota de lo que decían los demás y buscaba en lo posible la síntesis. Nada que ver con la imagen despótica que algunos difunden.

La verdad es que pocos han sido los historiadores que se han acercado a nuestro pasado sin prejuicios, sin fobias anticomunistas. Ángel Viñas y Fernando Hernández Sánchez, son dos notables excepciones. Pero en estos tiempos en que al socaire de la crisis, desde los dos extremos están intentando desmantelar la democracia, siempre viene bien hacer anticomunismo barato y Carrillo es un pimpampum muy socorrido.

Por mi parte no estoy dispuesto a tragarme esas ruedas de molino.




  




viernes, 26 de abril de 2013

6.202.700 PARADOS PREGUNTAN ¿DONDE ESTA RAJOY?





Cuando en los primeros años de la democracia, la crisis de nuestro obsoleto sistema industrial provocaba decenas de miles de parados, se decía que el nuevo sistema político no podría convivir con un millón de parados. A mediados de los años 80, cuando los dramáticos procesos de reconversión dejaban una tremenda estela de parados, muchos auguraban que el gobierno de Felipe González no resistiría superar los 3 millones de parados. Cuando a principios del año 2011 nos íbamos acercando a los 5 millones de parados, todos pronosticaron que el gobierno de Zapatero no podría soportarlo. Esta vez si acertaron. Ahora hemos superado con creces los 6 millones. Peor aun, el gobierno nos acaba de anunciar que la situación no mejorara en toda la legislatura y que incluso puede empeorar algo en este año.

¿Asumiremos tal cual las dimensiones de esta catástrofe nacional? ¿Conviviremos tranquilamente con más de 6 millones de parados? Parece como si estuviéramos vacunados, como lo pareció en 1979, en 1986 o en el 2011. ¿Qué pasa en nuestro país?

Hay quienes buscan cínicas explicaciones “tranquilizadoras”: que si no es verdad que haya tantos parados, que hay mucha economía sumergida; otros alegan que la sociedad española creció y se enriqueció mucho en el periodo 1996-2008, (nada menos que se doblo el Producto Interior Bruto) y que la gente por ahora esta tirando de los ahorros; que aumentó mucho el empleo femenino, de millones de mujeres que nunca habían trabajado y que ahora estamos volviendo a la situación tradicional de un solo mantenedor del hogar; que muchos de los empleos creados en los últimos años eran de inmigrantes que están regresando a sus países; que hay una sólida red de protección social de pensiones y prestaciones de desempleo…..etc.

Una parte de esos argumentos, podrían ayudar a explicar el que, por el momento, el paro no se este traduciendo en una masiva conflictividad social en las calles. Pero en mi opinión hay otras dos razones más difusas, pero si se quiere más poderosas: el miedo y la resignación. El miedo de los 16’5 millones de personas con empleo, que a pesar de los pesares la crisis no les ha tocado todavía, que sin duda son muchos, o que les ha tocado moderadamente (congelación de sueldos y pensiones, supresión de pagas extras, perdida de pluses u horas extras) o de los que tienen protección social (en torno a 13 millones de personas de nuestro país perciben algún tipo de prestación económica publica). Se agarran como a un clavo ardiendo a lo que tienen y les atenaza el  miedo a que esto vaya a peor.

Y después esta la resignación. Los medios de comunicación con sus imágenes de Grecia, Portugal, Chipre…; las declaraciones masivas de políticos de la derecha y supuestos expertos que un día sí y otro también nos dicen que no hay mas cera que la que arde; la nula credibilidad de quienes ahora critican mucho desde la oposición, pero que hace tres años iniciaron desde el gobierno este camino de recortes; o la Apocalipsis que ofrecen los que quieren acabar de golpe con gobierno, monarquía, constitución, la transición, la banca y la Unión Europea. Todo ello lleva a la ciudadanía a ser  cada día mas critica con los políticos y cuestionando mas el sistema político, pero a la vez esta resignada de que aquí no hay nada que hacer, salvo esperar que escampe y que mi no me toque.

Y luego estamos los que casi todas las semanas y casi todos los domingos salimos a la calle, pacíficamente, mas o menos numerosos, a protestar, ya sea con la marea verde, la blanca, la naranja de los servicios sociales o las promovidas por CCOO y UGT.

La patética rueda de prensa de hoy tras el Consejo de Ministros deja poco margen de confianza. El gobierno ya esta hecho a la idea de que llegaremos a los 7 millones de parados e incluso de que las próximas elecciones generales se celebrarán sin recuperación económica.

¿Y donde esta Rajoy? Debería haber salido ya a hablar a la sociedad española. Solo tiene tres opciones. Marcharse a su casa, reconociendo su incapacidad para afrontar esta situación. Llamar el lunes a todos los partidos políticos, a los sindicatos, a la patronal, a las grandes ONGs solidarias, y proponer un plan de emergencia para, cambiando al menos parcialmente la política seguida hasta ahora, afrontar medidas de reactivación, de crédito a empresas y familias, de mejora de la protección social, de inversión publica, de reforma fiscal. No seria un pacto fácil, ni habría resultados milagrosos a corto plazo, pero se trata de abandonar el camino seguido hasta ahora desde el 2010 y cuyos dramáticos efectos ya conocemos de sobra, e intentar una nueva vía que combine austeridad y control del déficit y reactivación publica. Y la tercera opción del Presidente del Gobierno, que seguramente será la que tome, seguir con mas de lo mismo, esperando que en los próximos años otros países tiren de nosotros y confiando que el hundimiento y el desconcierto del PSOE y la desesperación abstencionista de su electorado, le permita volver a ganar las elecciones. 

Ojala se impusiera la sensatez y se abriera paso un pacto de emergencia social.  En todo caso sigamos luchando contra el miedo y la resignación.