jueves, 3 de mayo de 2012

CIU SE QUITA TODAS LAS CARETAS


Durante años CIU cultivo una imagen centrista, democratacristiana, moderadora de las posiciones más conservadoras de la derecha española. Incluso recuerdo que en tiempos del Honorable Jordi Pujol trabaje nada menos que con Felipe Puig, hoy terrible Consejero de Interior de la Generalitat y entonces un alto cargo de la Consejeria de Bienestar Social, sobre un documento programático sobre los retos del Estado de Bienestar Social en España.

Era un espejismo. En cuanto ha llegado la crisis los herederos de Pujol se han tirado al monte del neoliberalismo más feroz, situándose a la derecha del gobierno de Rajoy. Si Rajoy propone recortes en la función publica, en la sanidad, en la atención a la dependencia, en la educación, ellos dos tazas. El Consejero de Economía de la Generalitat convierte a Cristóbal Montoro en un moderado. Eso sí con el discurso victimista de lo mucho que les roba España y lo que les cuesta mantener a los parásitos de Extremadura y Andalucía que se niegan a trabajar.

Y ahora resulta que es precisamente la legislación española la que esta preservando, ciertamente dentro de lo que cabe, los derechos de la ciudadanía catalana. Sin las garantías que todavía hoy mantiene la legislación del Estado y que son normativa básica que deben respetar los gobiernos autonómicos, en Cataluña el retroceso social seria aun mucho mayor que en el resto de España. Dicho de otra manera, si hoy Cataluña fuera independiente, como pretenden con la boca chica los de CIU, estarían en derechos sociales y servicios públicos encaminándose al Chile neoliberal de Pinochet.

Lo que esta ocurriendo en Cataluña debería ser un elemento de reflexión para la izquierda nacionalista y la no nacionalista, para ERC, ICV y el PSC. Pensar como se defienden mejor los derechos de las clases populares catalanas, si siendo una pequeña isla independiente  en la Europa hegemonizada por la derecha o formando parte de un estado como España, que si bien hoy esta gobernado por el PP, tiene grandes potencialidades, con unos sindicatos combativos y con una izquierda que no se resigna.

Al final el nacionalismo burgués, sea CIU, La Liga Norte italiana, la derecha flamenca de Bélgica, los nacionalistas de Quebec, o la derecha Checa que forzó la ruptura de Checoslovaquia, detrás de sus discursos independentistas y la reivindicación de los derechos nacionales, a lo que realmente juegan es a la insolidaridad de los pueblos, al poder de las clases dominantes, al gobierno de los intereses mercantiles.

CIU se ha quitado ya todas las caretas, esperemos que en el futuro su  discurso victimista no engañe a nadie y menos aun a los trabajadores y trabajadoras que   defienden legítimamente los derechos nacionales de Cataluña frente a las tendencias centralistas de la derecha centralista española.    

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