lunes, 6 de enero de 2014

"INSIDE LLEWYN DAVIS": UNA OCASION PERDIDA DE LOS HERMANOS COHEN


Esta vez los Cohen no solamente se han equivocado, es que además han perdido una gran ocasión para hacer una gran película sobre un gran tema: el nacimiento del nuevo folksong norteamericano a principios de los años 60 del siglo XX. Acontecimiento decisivo en la evolución de la música popular y sobre el que hay muy pocas referencias cinematográficas, mas allá de algunos documentales, como el extraordinario de Martin Scorsese sobre Bob Dylan, “No direction home”.

Los Hermanos Cohen, que han realizado brillantes películas, alguna de ellas con intensas referencias musicales como fue O Brother!, en su última película, “INSIDE LLEWYN DAVIS” (“A propósito de Llewyn Davis”)  no aciertan a encontrar el sentido de lo que quieren tratar: ni es una comedia, ni un drama, ni narración histórica o costumbrista, ni un musical, ni un apunte biográfico…... Es una mezcolanza y encima con un personaje protagonista que rápidamente resulta antipático y e incluso idiota.

Se dice que inicialmente la película se iba a inspirar en  un libro más o menos autobiográfico del cantante Dave Van Ronk, “The Mayor of MacDougal Street”,  aunque después derivó en otra historia. Afortunadamente Van Ronk murió hace casi doce años,  porque de lo  contrario se hubiera pillado un monumental cabreo con esta película, en la que hay diversas referencias muy directas a su persona, desde que trabajó esporádicamente como marino mercante o el título del disco que aparece reiteradamente en la película y que coincide con el título de la propia película y que es el de una de las más conocidas grabaciones de Van Ronk,  o incluso el título de la canción que abre y cierra la película, “Hang on, hang on” igual que  una de las canciones más famosas de este músico.

Van Ronk, aunque no logró el éxito y reconocimiento de otros grandes folksingers norteamericanos de esa época, fue un gran artista, un músico con un claro compromiso político con la izquierda de su país, un gran conocedor de la tradición folk y el blues norteamericano y hasta del jazz y el ragtime de New Orleans, un artista influido por  Pete Seeger y  Woody Guthrie, que fue invitado a actuar varias veces en el prestigioso festival de folk de Newport, además de ser un consumado guitarrista. Su amplia producción discográfica es de buena calidad e interés. En definitiva alguien muy diferente al atontado que nos ofrecen los Cohen.

También resulta frívola la caracterización o referencias a  otros folksingers, penosa la referencia a lo que podrían ser Peter Paul And Mary o el error de bulto de sacar a una especie de sucedáneo del  gran Tom Paxton cantando su memorable canción  “The last thing on my mind” tres años antes de su aparición. Igualmente es ridícula la comparación con The Brothers Four o con The Kingston Trio. Tampoco es muy agradable la visión-caricatura de los intelectuales de la izquierda neoyorquina que en aquellos años apoyaron a los nuevos folksingers, y a los que los Cohen retratan  con el mismo rasero burlesco que a los intelectuales judíos liberales que aparecen en las películas de Woody Allen. No hay tampoco referencias al compromiso político social de la inmensa mayoría de los nuevos folksingers, salvo la escena de la grabación de una superficial critica al presidente Kennedy por parte de un astronauta.

Lo sí refleja bien la película son las grandes penurias que pasaban aquellos jovencísimos nuevos folksingers y su obsesión por donde dormirían, comerían o se ducharían cada día, al igual que las enormes dificultades para actuar en los escasísimos locales dedicados a la nueva música folk y no digamos para poder grabar un disco y sobre todo para lograr una mínima distribución y difusión en el país. Aunque para ilustrarse de estas durísimas condiciones de vida no tenían más que leerse el magnífico primer tomo de las Memorias de Bob Dylan, titulado “Crónicas”, que por cierto esta publicado en español.

Como es habitual en los hermanos Cohen, la película tiene una excelente fotografía y una detallista ambientación y cuenta con alguna partes destacables como la entrevista con el gerente del mítico “Gate of Horn” de Chicago o el personaje friki que interpreta el gran John Goldman, como también es magnífica  la escena final con la aparición sugerida de Bob Dylan, aunque lamentablemente son unos pocos destellos del genio de los Cohen, en una película que inexplicablemente logró el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes del 2013.

La verdad es que tenia muchas expectativas con esta película, por el tema y por los directores y por ello la decepción ha sido mayúscula.

Habrá que espera mejor ocasión para revivir el origen de personalidades tan impresionantes como Phil Ochs, Tom Paxton, Joan Baez, Judy Collins, Tom Rush, Fred Neil, Tim Hardin, Cisco Houston, Oscar Brand, Ramblin Jack Elliott y por supuesto el mismísimo Dylan, que renovaron el folk norteamericano, influyeron decisivamente en la evolución del rock y del pop, incluidos The Beatles y cuyas huellas encontramos en nuestros días en buena parte de lo que se llama “Americana”, la canción con raíces en el folk, en el rock y en el country.


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