jueves, 7 de marzo de 2013

HUGO CHAVEZ: POR FIN LOS MESTIZOS, LOS INDIGENAS Y LOS MULATOS HAN TENIDO VOZ





En febrero de 1992, en representación de CCOO, acudí al Congreso de la Confederación General de Trabajadores de Perú; sindicato comunista, dúro y combativo. Seguramente una parte de los congresistas iban armados para defenderse, de hecho el Secretario General que salio elegido, el carismático Pedro Huillca, fue asesinado unos meses después por un grupo paramilitar. Pude comprobar que el 99% de sus cuadros y dirigentes eran indígenas o mestizos.

Después del Congreso tuve una reunión, organizada por la embajada española en Lima, con la cúpula de la patronal peruana. Parecía encontrarme en un elegante restaurante de Bilbao o en la playa de Neguri: todos archiblancos, todos con apellidos de claras raíces hispanas.  Eran dos mundos sin ningún punto en contacto. Y para postre, el agregado laboral español me llevo a recorrer las innumerables favelas que invadían las colinas alrededor de Lima. Fue mi primer contacto con la realidad latinoamericana.

Como ya he comentado en otro post, en septiembre del 2002 estuve unos días en Caracas en otro congreso sindical. Tuve ocasión de contemplar una inmensa manifestación en contra de Chávez, todos o casi todos blancos, todos o casi todos de clase media para arriba. Y al día siguiente participé en otra manifestación de apoyo a Chávez, la otra cara de la moneda: todos o casi todos mestizos o indígenas, todos o casi todos trabajadores o campesinos. Cuando volví al hotel, con una bufanda y una gorra de los chavistas, los clientes me miraban como si fuera un marciano. De nuevo dos mundos sin ningún punto en común.

Es solo desde esta realidad como se puede entender el fenómeno Chávez y mas allá a los lideres bolivarianos de Bolivia, Perú  o Ecuador. Una realidad que captó perfectamente Elia Kazan en su magnifica película ¡Viva Zapata!, realizada, no lo olvidemos, cuando ya había renegado de sus convicciones izquierdistas. La inolvidable  caracterización de Zapata como líder campesino de origen indígena, culmina de manera impresionante cuando rompe con su cargo de gobernador y se vuelve al monte con sus compañeros campesinos.

Chávez, como Evo Morales, Rafael Correa y Ollanta Humala, han representado la oportunidad de que los que siempre habían estado excluidos en el gobierno y en el desarrollo de sus países, empiecen a tener voz. Y por eso nosotros, los blancos, blancos, del primer mundo, no es nada fácil que podamos sentirnos identificados con Chávez y los otros lideres bolivarianos. Y cuando Chávez hablaba como hablaba o incluso cuando en sus mítines se santiguaba y rezaba, no lo hacia pensando en la clase media o alta venezolana y mucho menos en la española. Hablaba para los suyos.

Chávez a los editorialistas de El País, tan exquisitos ellos, les parecía demagogo, populista, manirroto; supongo que ese 20% de la población venezolana que ha dejado de estar en situación de pobreza durante sus  gobiernos tendrán una opinión muy distinta.

Claro que desde la izquierda se pueden buscar objeciones y hacer criticas a Chávez. ¿Y a qué dirigente o gobierno de izquierdas no se le pueden hacer? Claro que podemos achacarle que no contribuyó a soldar la grave ruptura entre las clases de Venezuela, aunque conociendo como son las clases dominantes latinoamericanas no lo tenía nada fácil. Pero con datos en la mano, que al final es lo que cuenta, ha sido el único que desde los tiempos de Zapata ha cambiado la vida de millones de sus conciudadanos. Esperemos que su legado, adaptado a las nuevas circunstancias, tenga continuidad.
HUGO CHAVEZ:

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