lunes, 21 de enero de 2013

LAS ANDANZAS DE LUIS BARCENAS: TODOS LO SABIAN




En la primera semana de noviembre de 1992 tome posesión como Director General del INSERSO. Algunos días antes tuve una larga entrevista con mi antecesor que me puso al corriente, entre otras cosas, del equipo directivo, en su sentido amplio, con que me iba a encontrar. Una semana después tuve una reunión en Zamora con todos los Directores Provinciales y en el viaje de ida y vuelta la persona que ostentaba la segunda responsabilidad de la Institución me hablo largo y tendido del personal de la casa. En las siguientes semanas fui recibiendo a numerosos responsables y técnicos, unos a instancias mías, otros a petición propia. A los muy pocos meses de estar allí, conocía con bastante precisión las tripas de un INSERSO, que en aquellos momentos tenia trabajando cerca de 13.000 personas y casi 1.000 en los servicios centrales. Es cierto, que algunas informaciones recibidas estaban inevitablemente sesgadas, que hubo aspectos de los que tarde tiempo en enterarme, que tuve meteduras de pata de cierto calibre y que incluso cuando casi ocho años después dimití y me fui despidiendo de la gente, me lleve alguna grata e ingrata sorpresa.

Este largo y personalista preámbulo, contando una experiencia que seguramente muchos otros responsables políticos habrán tenido,  viene a cuento de María Dolores de Cospedal, con la que por cierto tuve ocasión de trabajar cuatro años  y conocer directamente su capacidad, ambición y asepsia o vacío ideológico. Sus reiteradas declaraciones de que ella no sabia nada de los teje manejes de Luis Barcenas, extesorero del PP y esas respuestas de “por lo que yo se….”, son insostenibles. O nos toma por tontos a la ciudadanía o pretende que la tomemos por tonta. Y ni nosotros somos tontos, ni ella tampoco lo es. Ella, sus colegas en la dirección del PP y sus jefes, el actual presidente del gobierno y José María Aznar, tenían que saber perfectamente lo que hacia su tesorero.

Si en una organización hay un puesto clave ese es el del que lleva las finanzas, el que cobra y paga. Es la responsabilidad más delicada y que requiere mayor confianza. No es una persona que vaya por libre, ni se le elige al tuntún. Cuestión distinta es que los que están por encima de el, le den carta blanca o instrucciones genéricas o no quieran saber los detalles concretos o conflictivos de la gestión económica; pero en ese caso hay una evidente responsabilidad política por dejar hacer y no mancharse, pero no una ignorancia de cual es la gestión que se esta realizando. Un partido como el PP no es un club de montaña ni una asociación cultural; son la mayor organización asociativa política del país, con una notable   base afiliativa, con numerosos cargos públicos e importantes responsabilidades de gobierno, con numerosas y costosas actividades y campañas electorales y en definitiva con un presupuesto de funcionamiento considerable, cuya gestión resulta decisiva para la pervivencia y el éxito de la organización. Así que de desconocimiento e ignorancia, nada de nada, porque si fuera cierto es para que los militantes echaran inmediatamente del PP a toda su cúpula directiva actual y los que han estado en ella durante los muchos años de gestión de  Barcenas, por entupidos e inútiles.

Pero dicho esto e insistiendo en la responsabilidad política de los dirigentes del PP, esta historia tiene excesivos tintes de guerra de la extrema derecha (de dentro y de fuera del PP) contra Rajoy y su equipo mas cercano. Esa extrema derecha que quiso descabalgarlo sin éxito en el año 2008 a favor de Esperanza Aguirre y el aznarismo, que  con el triunfo de Rajoy en noviembre del 2011 reculo y que ahora con tantas fuegos que tiene el gobierno y con su caída en picado en intención de voto, han visto la ocasión de darle la estocada o chantajearle para que de un giro a su política y haga un nuevo gobierno mas afín al extremismo neoliberal y reaccionario.

El que la izquierda tengamos una valoración tremendamente negativa del primer año de la presidencia de Rajoy, no debe hacernos olvidar que hay un posible camino mas, mucho mas, a la derecha del actual gobierno. Rajoy, a pesar de todo,  no colma las demandas y expectativas de intereses muy diversos e insaciables: desde la conferencia episcopal a la patronal mas ultra, desde la derecha mediática hasta los españolistas decimonónicos que quieren la vuelta al centralismo, desde las sectas pseudoreligiosas a los que añoran una sociedad sin gays ni divorcios ni igualdad de genero.

Rajoy y su equipo se juegan mucho en esta historia y solo tienen una salida: cortar por lo sano, reconocer y depurar las responsabilidades, aunque de rebote se lleve por delante a algunos de los actuales dirigentes. Harían un favor a su partido y por supuesto a nuestra maltrecha democracia.

Las declaraciones de Cospedal y el tradicional estilo pasivo de Rajoy no hacen concebir muchas ilusiones al respecto. Pero que no olviden que la caída del PSOE en los años 90 empezó por FILESA.    

 

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