martes, 4 de diciembre de 2012

DIAZ FERRAN: ¿LA EXCEPCION O LA REGLA?




La tremenda historia del expresidentes de la CEOE, Díaz Ferran, da mucho juego y se presta también a hacer fácil demagogia sobre  el mundo empresarial, al menos el de nuestro país. Intentare evitarlo y buscar algunas cuestiones de fondo.

Hoy no se estila hablar de la formación del capitalismo español y de su trayectoria a lo largo del siglo XIX y XX. Sus debilidades estructurales; su propensión a apoyarse en los gobiernos, incluidos los militares; su escasa voluntad innovadora, exportadora e investigadora; su pasión por el proteccionismo y las  barreras arancelarias frente a los empresarios extranjeros; su aversión a la negociación con los sindicatos; su negativa a financiar proyectos culturales o su nulo filantropismo. Y encima cuando les fueron mal las cosas estimularon a obispos y generales para que les ayudaran a recomponer las ganancias en riesgo por los efectos del crack del 29 y la democratización del país a partir del 14 de abril de 1931.

En definitiva un capitalismo con muy malos hábitos, incluso dentro de las reglas del juego de la economía de mercado y al que 40 años de dictadura habían mal acostumbrado. Aun recuerdo aquellas charlas que en 1977 y 1978 montaba Antonio Garrigues Walker a través de la Asociación para el Progreso de la Dirección, en las que ante auditorios de empresarios bravíos comparecíamos representantes sindicales con corbata y chaqueta, Jerónimo Saavedra, Joaquín Almunia y Manuel Chaves por UGT y Antonio Gallifa y yo por CCOO. ¡¡¡Las cosas que teníamos que oírles y aguantarles!!!. Un día en Valladolid, uno de los empresarios demócratas de APD al recibirnos antes de empezar nos saludo con un “aquí estamos para desasnar a estos…”

Es cierto que ha llovido mucho en estos 35 años  y muchos empresarios no son así, pero hay prácticas difíciles de desterrar. La burbuja inmobiliaria es una prueba más de ese capitalismo depredador del negocio rápido y fácil.

Pero seria un craso error fijarnos solo en esos patronos defraudadores y especuladores. Detrás de ellos y de sus operaciones hay una tupida red de asesores fiscales, de abogados, de especialistas en dinero negro, en negocios oscuros, en evasión de capitales, que les facilitan sus operaciones y les permiten la impunidad. Algunos de ellos antiguos miembros de la carrera judicial, catedráticos, inspectores de hacienda, gentes que conocen al dedillo la ley y la trampa; gente respetada y que se codea con los poderes políticos, económicos, mediáticos, académicos, profesionales. Esta cohorte de despachos, consultoras, asesores y expertos para una mejor defraudación, deberían ser objetivo numero uno de la Fiscalía del Estado y de la Agencia Tributaria. Por el momento no lo son.

Y para que ello suceda tanto la Fiscalía como la Agencia Tributaria deberían tener suficientes medios y poder legal para proceder con coordinados, eficacia, rapidez y energía. La Audiencia Nacional, una vez derrotada y en retirada ETA, debería centrarse en estos grandes y graves delincuentes, en las mafias, en las redes de corrupción. Como también debería modificarse el procedimiento penal y administrativo para,  guardando todas las garantías procesales que todo ciudadano se merece, ser eficaces frente a la ingeniería del fraude y evitar espectáculos tan escandalosos como p.e. la reciente salida en libertad de los capitanes de la mafia china.

Pero lo mas lamentable del caso Díaz Ferran es que no haya salido la actual cúpula de CEOE desmarcandose con rotundidad y denunciando sin genero de dudas las practicas de su antiguo presidente. Y detrás de ellos el Circulo de Empresarios, el Instituto de economía Familiar, CEPYME y toda la estructura asociativa empresarial de nuestro país. Y con ellos todos esos que nos tienen hartos de hablar de lo caro y difícil que es el despido, lo generosas que son las pensiones y lo extendido del fraude de los perceptores del seguro de desempleo. ¡Que ocasión están perdiendo para salir en tromba y sin reticencias a decir que Díaz Ferran es el antimodelo de empresario y que se avergüenzan de el!

Mientras las patronales no den un paso en esa dirección muchos podremos pensar que el capitalismo español sigue anclado en el siglo XIX y que Díaz Ferran no es la excepción sino la regla. Y quiero pensar que eso seria muy injusto para muchos miles de empresarios honrados, trabajadores y que arriesgan su capital y sus  bienes para contribuir al progreso y la prosperidad de nuestro país.

En todo caso la trayectoria de Díaz Ferran debería servir de aliciente para reformas legales en el ámbito del derecho civil, mercantil, fiscal y laboral. Aunque para ello mas bien tendremos que esperar a que el Ministro de Justicia sea Gaspar Llamazares o alguien parecido.  


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