martes, 26 de abril de 2016

CONTRA EL ACOSO ESCOLAR LGBT-FOBICO



En los últimos años, la mayoría de la ciudadanía de nuestro país ha ido asumiendo el respeto a la diversidad afectiva y sexual como algo consustancial a una sociedad democrática. Ese respeto tiene, sin embargo, todavía importantes puntos negros. Por una parte, el acoso verbal y la agresión física que se produce muy especialmente contra jóvenes lesbianas, gays, bisexuales y transexuales en las calles o en lugares de ocio, a pesar de las medidas adoptadas, con mayor o menor intensidad y eficacia, por las autoridades políticas y los diversos cuerpos de seguridad. Todavía no hemos conseguido erradicar esa violencia, protagonizada sobre todo por chicos muy jóvenes, que seguramente han aprendido esa intolerancia hacia la diversidad en sus casas o recibiendo los mensajes agresivos que aun persisten en los medios audiovisuales.

El otro ámbito, muy relacionado con lo anterior, es el acoso escolar. Es una realidad que a veces trasciende a los medios de comunicación, cuando adquiere características gravísimas, como puede ser palizas o agresiones muy violentas o el  suicidio de victimas de ese acoso. Combatir el acoso escolar hacia los alumnas y alumnas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, requiere conocer las causas, las formas, las dimensiones de esa realidad y por supuesto diseñar pautas de actuación para el alumnado, el profesorado y el conjunto del personal no docente y desde luego las familias de los y las acosadas y de los acosadores y acosadoras.  

COGAM (Colectivo de Gays de Madrid) lleva mucho tiempo trabajando este tema impartiendo talleres en los centros educativos de la Comunidad, y realizando estudios y encuestas. La última se acaba de presentar hace unos días.

La encuesta se ha elaborado con 5.605 alumnos, 30 profesores y en 39 centros de enseñanza secundaria de la Comunidad de Madrid. Aunque por las dimensiones de la misma se puede considerar muy fiable, hay que tener presente que ha tenido lugar, en su mayoría, en centros de titularidad publica y que de alguna manera han desarrollado actividades o tienen actitudes de clara sensibilización frente al acoso por razones de diversidad afectiva y sexual; por tanto, se puede pensar que la muestra podría estar algo sesgada y que la realidad del conjunto de los centros educativos es mas negativa.

El primer dato significativo es que un 11% del alumnado no se considera heterosexual, lo que supone que haya al menos un alumno o alumna homosexual o bisexual por clase y de ese porcentaje, el 80% mantienen su orientación en secreto.

Un tercio del alumnado considera que los alumnos LGBT son abiertamente discriminados en las aulas y el 60% manifiesta haber sido testigo de insultos homófobos y el 7% han presenciado agresiones físicas. La amenaza a la agresión verbal o física es explícita, lo que genera el miedo y el mantener en secreto la orientación no heterosexual. Un 15% del alumnado considera que los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales no deben tener los mismos derechos que los heterosexuales. Esta LGBTfobia es el caldo de cultivo de las agresiones.

Este clima intolerante afecta a los propios chicos y chicas LGBT, a su autoestima, de forma que un 35% piensan que su orientación afectivo- sexual “no es normal”, que se puede modificar y expresan su deseo de “entrar en la norma”.

El 49% del alumnado piensa que el profesorado no actúa eficazmente ante la situaciones de acoso, lo que sin duda refuerza la sensación de impunidad de las personas agresoras. Esta pasividad o insuficiente implicación del profesorado, tiene bastante que ver con que una parte no sabe qué hacer en estos casos y quienes intentan hacer algo encuentran dificultades y problemas. No existen planes o protocolos de intervención para que las instituciones educativas actúen en la prevención, detección precoz y actuación rápida.

En lo que se refiere al apoyo familiar, solo el 42% del alumnado LGBT considera que recibiría apoyo total en su casa si revelasen su orientación, porcentaje  que coincide con la percepción del total del alumnado, de lo que se infiere que esta situación la viven los y las menores en total soledad.

En relación con encuestas anteriores se constata una evolución en positivo en bastantes de los ítems, desde opiniones y actitudes del alumnado hasta actuaciones del profesorado, pero aun y así la situación no deja de ser insoportable para las decenas de miles de menores que sufren diariamente esta situación  de acoso en los centros escolares de nuestro país.

COGAM no solo pone de relieve esta realidad, también propone medidas y pautas de actuación. En primer lugar en los centros educativos, con especial incidencia en la formación del profesorado en Atención a la Diversidad, con protocolos de actuación y con una actitud mucho mas activa de las inspecciones educativas a la hora de evaluar los centros.

También se proponen una amplia gama de medidas enmarcadas en un Plan estatal contra el acoso escolar, con especial atención al acoso LGBTfóbico, que comprenda, además, actuaciones en los medios audiovisuales, en el ámbito familiar, en las instituciones y servicios sociales de apoyo a las familias, etc.

Simultáneamente, COGAM ha presentado el primer estudio en España sobre “Ciberbullyng LGBT-fóbico”, también de gran interés, sobre estas nuevas formas de acoso a través de las redes.

Erradicar el acoso escolar, es una condición  inexcusable para la convivencia en los centros educativos, para una formación del alumnado en valores democráticos y de derechos humanos y una garantía para evitar el sufrimiento cotidiano y la marginación de los menores LGBT. Además, evitar el acoso escolar es el mejor camino para que los jóvenes de hoy sean mañana unos adultos que respeten plenamente la diversidad afectivo- sexual.

 



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